En lo que parece un nuevo movimiento en la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China, este último país ha ampliado la prohibición de usar el iPhone de Apple para asuntos oficiales. Hasta ahora dicha medida sólo afectaba a los organismos del Gobierno central, pero según Nikkei Asia se va a imponer también a las autoridades locales y empresas del Estado.

La noticia se ha difundido un día después de que The Wall Street Journal informara de que se había prohibido a los departamentos del Gobierno central chino el uso de dispositivos de marca no nacional en asuntos oficiales, y se había ordenado a los empleados que no los llevaran a la oficina.

Si bien Apple ha acaparado la mayoría de los titulares internacionales relacionados con dicha prohibición y, como consecuencia de ello, ha sufrido una caída en el precio de sus acciones, Nikkei Asia señala que otros smartphones de marcas no chinas también están vetados.

El mismo periódico afirma que ya se habían aplicado algunas restricciones a los organismos del Gobierno central desde 2020.

Al tiempo que circulan dichos rumores, Estados Unidos sigue imponiendo sus propias restricciones a los fabricantes de productos tecnológicos de empresas chinas, como por ejemplo Huawei, y la República Popular parece estar trabajando por lograr la autarquía en materia tecnológica.

Recientemente se informó de que el país iba a lanzar un fondo de 40.000 millones de dólares (casi 37.300 millones de euros) destinado a respaldar los esfuerzos que se están realizando para impulsar la industria local de fabricación de chips.

Durante los últimos años, China se ha convertido en un mercado crucial para el iPhone. La mayoría de las firmas de análisis señala que Apple se beneficia de la demanda de modelos de gama alta en el país, mientras que esos mismos modelos padecen un descenso general de ventas a escala mundial.